Entregadme un hombre vestido de fuego que no le tema a mi averno...
Que me desate las ganas insaciables de comerme con besos su boca y no le tema a mi hambre...
Nunca más me dio la oportunidad de escucharlo, de verlo, de reírme con sus chistes tontos. Y qué decir de tocarlo, de sentirlo, de vivirlo....
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