Quién o qué ser humano podría amarme con mi oscura forma de ser, con mi pesimismo a cuesta, con mis rabietas de infancia, con mi descaro despiadado, con mi narcisismo en galope, con mi mirada azul enfurecida, con mis manías obsesivas, con un pasado tan doloroso como presente, con mi dignidad perdida entre vino, humo y sexo para olvidar, con mi corazón hecho un mosaico a mano, con el suelo como rutina, con mi cuerpo triste, con cara decaída y con mi alma pálida.
Aquí te espero... mi ángel caído

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